Aprender a comunicarse jugando

La gran lección pendiente de la humanidad es aprender a comunicarse. Parece una paradoja, ¿verdad? En el siglo de las comunicaciones cuando estamos aparentemente más conectados que nunca, no sabemos comunicarnos. Si, literalmente.

A lo largo de los tiempos hemos ido creando sociedades y culturas con una moral y normas rígidas, y para poder sobrevivir en ellas (es decir, encajar) hemos tenido que crear infinidad de máscaras propias. Cada vez que estoy en una situación en la que tengo que sobrevivir – una máscara. Así desde la guardería hasta la muerte. Me examina el profe – una máscara. Me regaña mi madre – otra máscara. Quiero conseguir algo de papá – otra. Y así sucesivamente. Al final no sabemos cuál es nuestra verdadera cara. Olvidamos cómo es ser auténticos y honestos. Aprendemos a mostrar lo que creemos que se espera de nosotros para agradar, para encajar. No nos atrevemos a expresar lo que realmente sentimos y pensamos. El proceso es muy sutil y habitualmente comienza en la más temprana edad.

Comunicamos con todo

Es importante tener en cuenta que el ser humano no puede no comunicar. Es imposible. Comunicamos con todo. No sólo con palabras, sino también con gestos, con la postura del cuerpo, con el tono de voz, con la expresión facial, con la ropa, con la forma de movernos. La energía que irradiamos comunica. Nuestro campo electromagnético comunica. Por eso muchas veces nos encontramos con alguien que no conocemos y nos cae bien o mal a la primera. No hay una razón aparente, pero ocurre. Es porque su campo nos ha transmitido un montón de información que nos ha gustado o disgustado.

La comunicación en el parto

Hoy he tenido un caso en consulta que me ha hecho pensar sobre el tema. En el parto la mujer elige que le pongan la epidural. Al ponérsela la dilatación para. Una consecuencia lógica. El alma que viene necesita estar conectada con las emociones de la madre, necesita sentirse bienvenida, amada y bien recibida. Sin embargo, se encuentra con … un corte de la comunicación, con rechazo. La madre no es consciente de lo que desencadena su decisión, tan sólo quiere evitar sufrir. Es normal que te pongan la epidural, ¿verdad? Los avances tecnológicos tratan lo que se ve… Pero hay todo un mundo invisible que no se tiene en cuenta.

El proceso del parto es algo mágico, un acto de alquimia. En él se pone el inicio a otra encarnación. La madre y el hijo hacen un trabajo conjunto, se necesitan mutuamente. La mujer debe desear al niño, debe prepararse emocional y psíquicamente para el acontecimiento. Por desgracia en todas las películas nos muestran mujeres gritando, sufriendo y maldiciendo en el momento del parto. Y lo aceptamos como verdad. Pero no lo es, no tiene porqué serlo. Existen partos placenteros cuando se hacen con amor.

El alma que viene a encarnar necesita hacer su parte del trabajo. Salir del útero, atravesar el canal y salir a la luz es algo que debe hacer por si misma. Si siente conexión con la madre y que ella le espera con amor, el trabajo será más fácil. Sin embargo, si siente que no es deseada, siente que la madre está petrificada de miedo o peor aún, que está desconectada en todos los sentidos, el proceso se puede bloquear. El alma se asusta y puede decidir que ya no quiere nacer. “No me quieren, mejor no salgo…” La dilatación para. El médico “salva la vida” del niño y de la madre haciendo una cesárea.

Tomar conciencia

No estoy en contra de la tecnología y los avances, ni mucho menos. En muchos casos nos facilitan la existencia, está claro. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que toda decisión nuestra tiene unas consecuencias. No soy quién para decirle a la gente que no se aproveche de los avances. Tan sólo digo que es bueno pensar en una perspectiva más amplia, conocer a qué afecta cada decisión mía y asumir mi responsabilidad de ello. ¿Sólo a mí? Nunca me afecta sólo a mí. En las antiguas Upanishads está escrito que “cuando arrancas una flor el Universo entero tiembla”. No es una metáfora, es literal. Cada pensamiento mío, cada palabra, cada acto repercuten a los que me rodean primero y luego al mundo entero. Puedes volver a leer mi post: Tus pensamientos construyen tu Realidad.

El Proyecto Sentido

El momento del parto de una persona es sumamente importante. Lo hemos convertido en mero trámite, en algo que “mejor que pase cuanto antes” y si puede ser “sin dolor” y sin conciencia… Parece que ya es algo impersonal en lo que no queremos implicarnos. Lo que no nos damos cuenta es que el niño que nace percibe, siente y reacciona a todo esto. El momento del parto deja en él una impronta que puede condicionar su vida por décadas o incluso por vida. Empezar la vida desconectado de tu madre deja la impronta de: “no eres querido, no eres bienvenido, no eres bueno para nosotros”. El perfume que percibe entonces el niño es de rechazo. Desde el primer momento sentirá que no es bueno, no es valioso, y aprenderá a desvalorizarse.

Cuando el parto es además por cesárea, al alma que encarna se le priva de la posibilidad de hacer su parte del trabajo. Entonces ella aprende que no puede hacer las cosas por si misma, que debe esperar a que otros las hagan, que ella no debe esforzarse. Necesitará que alguien siempre le lleve de la mano, que le empuje hacia delante. Tendrá verdaderas dificultades para tomar decisiones, se sentirá insegura.

Un niño con un parto como el que he descrito demandará mucha atención y muchas muestras de amor. Demandará a diario ternura por parte de su madre y la protección y el apoyo de su padre. La falta de amor grabada en el momento del parto condicionará al niño. Puede que pasen años hasta que se de cuenta que no es inferior, ni malo, ni menos válido. Que el amor debe aprender a dárselo él mismo y no debe esperar que se lo den los demás.

Todo tiene su razón de ser

No es culpa de nadie que estas cosas ocurran. No ocurren por casualidad. Nada en la vida es casualidad. Por favor, que nadie se sienta culpable, no hay lugar para ello.

Una mujer no soporta el dolor del parto y prefiere la epidural cuando en su árbol genealógico las mujeres han sufrido sobremanera. Han tenido partos duros, han perdido hijos en el parto o muy pequeños, no han podido alimentarlos, etc. La información que la mujer ha heredado es de “ser madre es igual a sufrimiento”. Cada uno de nosotros sabe muy bien que cuando uno ha sufrido mucho no soporta luego ni el más leve dolor. Es así. Cuando heredamos tanto sufrimiento, aunque no lo hayamos vivido personalmente, nuestro inconsciente lo vive como propio. Para más comprensión te recomiendo que vuelvas a leer este post: Qué es el inconsciente y cómo funciona.

Un hombre es el padre de un hijo nacido en circunstancias como esta cuando ha heredado de su árbol la misma información – hombres ausentes física o emocionalmente y mujeres que sufren siendo esposas y madres. La información siempre es la misma: falta de amor, falta de comunicación. Del nivel de conciencia del hombre dependerá repetir la misma historia o cambiarla. Volver a ser un marido y padre distante o ser presente y cariñoso.

La Vida es un escenario

Hay que comprender que todo esto, aunque parezca duro, ha sido necesario a esas tres almas. Es necesario que uno experimente algo para poder trascenderlo. Una mujer tiene que ser madre para aprender a ser la madre cariñosa que ella misma quiso tener y no tuvo. Un hombre debe ser padre para aprender a ser el padre presente y atento que nunca tuvo. Y para que ellos dos puedan aprender ser padres buenos necesitarán de un hijo que les demande el amor, la ternura, la protección. Te recomiendo que leas el cuento La pequeña Alma y el Sol. Te explicará de una forma maravillosa el mecanismo de nuestra existencia.

En el gran teatro de la Vida cada uno de nosotros hará su papel. Y cada papel es necesario para uno mismo, para que pueda experimentar, trascender y crecer, y para los demás, para que ellos a su vez puedan experimentar, trascender y crecer.

Conocerse

Cuando uno nace de forma traumática (y somos la mayoría de las personas en este mundo) tendrá dificultades para autodefinirse, relacionarse y comunicarse. Le costará reconocer sus emociones y sentimientos y más todavía expresarlos. Se puede volver tímido, inseguro, agresivo, se puede volver demandante de atención y emocionalmente dependiente de la aprobación de los demás. Aprenderá a desvalorizarse y que no merece nada bueno.

Con esta base aprendemos a vendernos, desde niños. Tratamos de agradar a los demás para que nos quieran. Empezamos a crear personajes y a ponernos las máscaras de esos personajes para sobrevivir, para encajar. Empezamos a mentir al mundo y no nos damos cuenta de que a los que más mentimos es a nosotros mismos. Fingimos ser otros ya que tenemos la creencia arraigada de que no somos lo suficientemente buenos tal y como somos, y por eso tratamos de “adornarnos”. Hasta que nos damos cuenta.

Aprender a comunicarse jugando

A los que son padres propongo un juego. Servirá a sus hijos y a ellos mismos.

Por la tarde cuando está toda la familia junta podéis dedicar media hora o más para contaros cómo os ha ido el día. Para ello hay que contestar las preguntas que indico más abajo y cada uno contestará por orden: el papá, la mamá, el hijo mayor, el siguiente, etc. Las normas son simples: prohibido inventar cosas, regañar, burlarse, castigar o usar después de forma negativa la información compartida. Permitido y necesario aplaudir los logros, alegrarse por lo bueno y dar apoyo en las situaciones difíciles. Las preguntas del juego:

¿Qué fue lo mejor, lo más divertido y lo más bonito que me ha pasado hoy?
  • Así el juego empezará con buena energía y con alegría. Será un momento de risas y de apertura. Si mamá y papá se abren y comparten, el niño aprenderá a hacerlo también.
¿Qué fue lo peor, lo más triste, doloroso o incómodo que me ha pasado hoy?
  • El niño aprenderá que a los mayores también les ocurren cosas tristes o incómodas, y que no pasa nada. Se pueden superar con el apoyo de la familia. Aprenderán que no hay que sentirse culpable, que en la vida hay de todo y estar triste o enfadado también está permitido. Aprender a gestionar las emociones en más temprana edad les ayudará a desarrollarse como personas más equilibradas.
¿Qué error cometí hoy y qué aprendí de él?
  • Esta es super importante. Hoy en día parece que tenemos la obligación de ser perfectos y de hacerlo todo perfecto. El efecto de tanta autoexigencia es todo lo contrario – nos vuelve más inseguros y temerarios. El niño aprenderá que es normal cometer errores y que incluso puede ser bueno, porque ayudan a aprender algo nuevo. Si nunca me he quemado ¿cómo sabré que el fuego quema?
¿Qué logré hacer hoy mejor que ayer?
  • Muchas veces los propios padres comparan a los hijos y eso es odioso. Crea sensación de inferioridad o de superioridad (ninguna es buena). Mucho mejor es tratar de superarse uno mismo, y no tratar de competir con los demás. Tener muchos logros, aunque sean pequeños (atarse los zapatos, abrocharse la camisa, hacer en tiempo los deberes, etc.) da mucha más seguridad en uno mismo que obtener un único logro grande. Aplaudir los logros y celebrarlos todos juntos crea lazos y da sensación de amor y pertenencia.

Si este juego se practica de forma regular el resultado será espectacular. La familia se hará muy unida, habrá confianza para compartir las experiencias sin miedo a castigos y reproches. La comunicación se hará más fluida. La confianza entre los miembros de la familia crecerá y la autoestima de los niños también. Será mucho más fácil resolver cualquier conflicto entre todos. Todos tendrán voz y voto, desde los más pequeños. Pruébalo en tu casa y me contarás. ¿A que puede ser mucho más divertido que ver la tele…?

Luz, Paz y Amor

Me encantaría conocer tu opinión y comentarios sobre este tema, y si te gusta compártelo.

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