Esencias Vibracionales

Me siento muy feliz de poder ofrecerte una nueva herramienta para ayudarte – las Esencias Vibracionales. Podrás leer más detalles en la web.

¿De qué se trata?

Se trata de un nuevo sistema de trabajo que fue canalizado en 2016. He estado probándolo yo misma y con otras personas que así lo desearon en 2017 y hasta ahora. Antes de ofrecértelo a ti quería experimentarlo yo misma y comprobar sus efectos. ¡Son espectaculares!

¿Qué posibilidades ofrecen?

Hay dos formas de hacer las Esencias Vibracionales. Una llamada Camino Iniciático es un tratamiento que dura 240 días. La otra es para trabajar casos concretos durante 40 días – una enfermedad, un conflicto, un patrón o situación. Tanto en un caso como en otro, se notan enseguida muchos movimientos internos y externos y muchos cambios a todos los niveles.

Mi propia experiencia

Yo misma comprobé en el Camino Iniciático cómo se producía todo un proceso interno en el que parecía que me encontraba en el ojo del huracán. Todo alrededor mío se movía y me mostraba informaciones relacionadas conmigo misma, con aquello de lo que debía desprenderme, lo que ya no me servía y, además, estorbaba mi avance en la vida, limitaba mi crecimiento. Fue como de repente tener unas gafas mágicas que permitían verlo todo con una claridad indescriptible… veía todo lo que era desarmónico en mi vida, porqué y cómo lo generaba. Y una vez que conozcas la Verdad ya no puedes cerrar los ojos o mirar hacia otro lado, es imposible. Lo siguiente es cambiar, tomar conciencia y decidir cambiar. Ese es el orden.

Ocurría algo curioso. El proceso ocurría, ya te digo – alrededor de mi saltaba y giraba todo – pero yo estaba en calma, seguía en mi centro, de pie y en calma. Observaba, con sorpresa a veces pero sin emoción, sin juzgar, sólo observaba y tomaba consciencia. Se dieron algunas ocasiones en las que me cayó algún que otro palo pero no me afectó como solía pasar antes. Fue como mirar la situación desde fuera. Veía a los implicados y me veía a mi misma desde fuera, sin juicio, sin culpa, sin dolor, sin autoreproches. Simplemente era como ver una película, la película de mi propia vida. Y en esos casos tomaba conciencia y era capaz de reconocer mi sombra. Reconocerla y abrazarla. Comprender de dónde venía, cuál era su origen, observarla y ser capaz de dejarla ir. Era hasta divertido.

Una emoción liberadora

Alguna vez se me potenciaba mucho una emoción, pero era como tener la emoción sin emoción. Es difícil de explicar.

En una ocasión ocurrió algo que me hizo enfadar mucho y eso me ayudó a poner un límite en una relación, en ser yo misma, en ponerme en primer lugar a mi misma, a valorarme a mi misma. Fue como un enfado exagerado. Estaba enfadada pero no me arrastraba la emoción. Yo era el enfado y al mismo tiempo observaba al enfado. Tenía la conciencia de que dicho enfado servía a otro propósito, que era sólo un vehículo. Ese enfado me permitió dejar de hacer algo que desde hacía un tiempo sentía que ya no quería hacer, pero seguía por inercia. Me ayudó a desapegarme, a desvincularme de cierta persona y cierta relación.

En las relaciones muchas veces hacemos eso. No sabemos poner punto final. No sabemos cortar cuando sentimos que es necesario. Es nuestro instinto gregario, pertenecer a un grupo es sinónimo de estar vivo. Tener una pareja, amigos, es más seguro que estar sola, y así sucesivamente.

Enfadarme en ese caso fue liberador porque al expresar ese enfado me amé a mi misma.

¿Y tu emoción liberadora cuál será? ¿Te atreves a averiguarlo?

 

 

Me encantaría conocer tu opinión y comentarios sobre este tema. Si te ha gustado compártelo

 

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