Qué es realmente la “enfermedad” y para qué sirve

¿Qué es la “enfermedad”? Desde hace casi 2 años no existe otro tema de conversación aparte de la dichosa “enfermedad”… Sin embargo, no deja de sorprenderme el hecho de que la gran mayoría de las personas no entiende en absoluto qué realmente es eso. No tienen la culpa. Vivimos en un mundo lleno de mentiras … en todo, en todos los campos de la existencia humana.

La buena noticia es que a este mundo de mentiras se le ve el fin. “La verdad os hará libres.” Nos lo dijeron hace 2000 años, pero es ahora cuando lo estamos viendo en toda su magnitud.

Es de vital importancia descubrir la verdad de las cosas – quienes somos, qué ocurre en nuestro interior, cómo generamos la realidad que cada uno de nosotros vive. Tus pensamientos construyen tu Realidad

Nos han enseñado muchas cosas erróneas. Hoy me gustaría hablar de dos de ellas:

1). Que la enfermedad es un enemigo a combatir, sin demora y a toda acosta. Mentira!

2). Que la enfermedad siempre es causada por factores externos a ti – patógenos, comida y aire contaminados, etc. Mentira!

Y al mismo tiempo nos han ocultado la verdad… Hemos aceptado como verdad lo que nos han contado… y ese cuento nos lo han metido en el consciente y en el inconsciente desde hace tanto que ya ni recordamos cuándo empezó todo. Pero, gracias a Dios, todo lo que empieza, acaba!

Qué es realmente la “enfermedad”

“La enfermedad” no es más que desequilibrio, desarmonía. Cuando creamos desequilibrio en nuestro interior el cuerpo somatiza y nos muestra exactamente dónde y en qué hemos perdido la armonía. El cuerpo genera síntomas que no son para nada aleatorios sino que tienen un sentido biológico preciso.

El ser humano existe en la Tierra desde hace millones de años (no desde hace tan solo 6000 como nos han contado). Humanos han existido mucho antes de los dinosaurios. ¿Te imaginas cuántas veces nuestras almas han ido encarnando en cuerpos físicos para experimentar la vida aquí en la materia? ¡Nuestro cuerpo biológico recuerda! Cada vez que el hombre conseguía sobrevivir tras una situación conflictiva su cuerpo recordaba… y así empezó a elaborar los llamados “programas biológicos especiales” para sobrevivir a una amenaza. Nuestro cuerpo es sabio y tiene la capacidad de auto-sanación, siempre y cuando le demos la oportunidad y las condiciones para ello.

El doctor Hamer sobre los síntomas

El doctor Hamer determinó que la enfermedad realmente es un «programa biológico especial» que el cuerpo activa en respuesta a un conflicto emocional vivido de forma inesperada y en soledad (no ha podido ser expresado y compartido). El descubrió que, para cada conflicto concreto el cuerpo ha desarrollado y memorizado un programa específico que ayuda al individuo a sobrevivir. Es decir, según como yo viva una situación dada voy a mostrar/somatizar un síntoma específico (nos han acostumbrado a mal-llamarlo «enfermedad»).

No deberíamos hablar más de “enfermedades”, sino de síntomas. El Dr. Hamer estudió y relacionó en miles de casos que cada síntoma corresponde a un conflicto biológico específico. Si tengo fiebre, mi conflicto biológico será uno (¿qué me «está quemando» por adentro? ¿Qué información necesito cambiar en mi interior?). Si tengo tos, el conflicto será otro (¿qué no me permití comunicar? ¿Qué tuve que «tragar» y ahora estoy “ladrando”?). Si tengo dolores corporales, es un tercer conflicto (¿me valoro? ¿Tengo la sensación de que no tengo suficiente valor, de que no soy lo suficientemente bueno en algo?)… Etc.

Cada síntoma que manifiesta mi cuerpo es un mensaje que mi subconsciente me está enviando a través del cuerpo para que pueda darme cuenta exactamente dónde, en qué situación, en qué momento he perdido el equilibrio, la armonía interna. Y generamos un desequilibrio en nosotros mismos cada vez que permitimos la mentira, cuando percibimos las cosas de forma distorsionada, cuando no escuchamos la voz interna de nuestra alma y no cubrimos las necesidades biológicas básicas de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Por ejemplo: pienso algo y quiero expresarlo, pero no me lo permito por miedo o por cualquier otra creencia equivocada. El resultado es un dolor de garganta. Me he obligado a «tragarme» mis palabras. No he cubierto mi necesidad básica de expresar libremente lo que pienso y siento, es decir, he mostrado falta de amor y falta de respeto hacia mí mismo. Como si yo no tuviera ningún derecho y el otro sí lo tiene. Como si el otro fuera más importante, más valioso que yo. Ahí donde «me duele el alma», también me dolerá el cuerpo.

Necesitamos comprender los síntomas (mal-llamadas enfermedades). Cada parte, cada órgano, cada sistema y cada tejido del cuerpo humano tiene una función estrictamente definida. Apoyándonos en la función deteriorada, veremos claramente qué necesidad vital nuestra hemos descuidado.

No tienes ni voz, ni voto

Cada vez que te dicen que estás enfermo porque «has pillado un virus» o porque “han visto bajo microscopio que tienes alguna bacteria» en tu subconsciente suceden dos cosas:

1). Aceptas como verdad que no eres responsable de lo que te sucede.

2). Aceptas como verdad que eres una «víctima» de circunstancias externas y, por lo tanto, no tienes ningún poder para cambiar esa situación y tu condición.

Nos han enseñado a no creer en nosotros mismos y en nuestras capacidades. Pero seamos realistas: la raza humana ha existido durante millones de años. Si fuera cierto que «pillamos esto y aquello», habríamos desaparecido de la faz de la Tierra hace mucho tiempo …

Se nos ha alentado a buscar culpables fuera en lugar de conocernos a nosotros mismos. Se nos ha educado a transferir nuestro poder y la autoridad sobre nosotros a otra persona, llamada «especialista», que fíjate, sabe mejor que yo qué es lo que me pasa y encima es capaz (¡él sí, yo no!) de «curarme», atiborrándome de pastillas y no teniendo en cuenta que no soy un mero cuerpo físico … ¡¡Qué gran engaño!!

Ya es hora de darnos cuenta de que ¡somos los dueños y responsables de nuestra propia realidad! Que sólo yo puedo saber lo que me está pasando y cuál es la mejor forma de restaurar en mí el equilibrio perdido. ¡Mi cuerpo SABE y PUEDE! No soy una «víctima» de nadie ni de nada, tan sólo de mi percepción errónea. Es decir, ¡la responsabilidad es ÚNICAMENTE MÍA! Cuando logremos aceptar esta verdad, admitirla delante de nosotros mismos y dejar de auto-engañarnos (¡¡en eso todos somos expertos!!), entonces habremos dado un gran salto evolutivo. Es el punto de inflexión. Es la verdad fundamental: ¡YO CREO LA REALIDAD QUE VIVO! No soy una hoja que se la lleva el viento, sin voluntad e incapaz de cambiar el rumbo de su vida …

Sobre los virus y las bacterias

Nuestro cuerpo está conformado por muchos más microorganismos que células. Esto es posible por una sola razón: ¡vivimos en simbiosis con ellos! Están en nuestro cuerpo porque realizan una función determinada, los necesitamos para existir.

Sin embargo, se nos ha enseñado a matarlos porque “son malos”… Y eso es otra mentira… Nos enseñaron a «matar» … Para tu subconsciente no existe diferencia entre matar de forma real o imaginaria, matar qué o a quién… (Ver Qué es el inconsciente y cómo funciona) Lo que ocurre es que hemos aceptado como normal crear guerra en nuestro interior, y luego nos preguntamos por qué hay guerras en la Tierra…

Que te digan que estás enfermo porque tienes un virus o una bacteria o un hongo en tu cuerpo es como si te dijeran que el fuego fue provocado por los bomberos porque los hemos visto donde el edificio en llamas … Es absurdo, ¿verdad? Esta es otra de las mentiras que nos han contado … nos lo han estado metiendo en las cabezas durante muchos años … sin mencionar los últimos 2 años y todo el circo que estamos presenciando … (escribiré otro post sobre este tema).

Los microorganismos siempre están dentro de nosotros, forman parte de nuestro cuerpo. Se activan cuando se activa un programa biológico especial en el cuerpo para restaurar el equilibrio perdido. Son ayudantes, no «patógenos», estos no existen. Esta es otra mentira más que nos hemos creído …

En realidad, hay 4 tipos de tejidos, 4 capas embrionarias en el cuerpo humano. Los virus se encuentran únicamente en una de ellas. En otras 2 capas hay bacterias y en la cuarta se desarrollan los hongos. Se ha comprobado que los virus no se pueden aislar fuera del cuerpo, son una especie de residuo de la célula y no tienen vida propia, además son incapaces de pasar de una capa embrionaria a otra. De la misma forma las bacterias y hongos se observan únicamente en las capas embrionarias que les corresponden. Entonces, ¿cómo sería posible que uno de esos microorganismos saliera de un cuerpo humano, entrara en otro, e incluso lo «contagiara» con no sé qué enfermedad… ¡¡Absurdo total!!

¡La teoría del contagio física es otra gran mentira! (Sólo para reflexionar: si la teoría del contagio fuera cierta, ¿cómo hemos sobrevivido millones de años sin antibióticos y sin vacunas?… Por cierto, la teoría de las vacunas también es mentira…). Pero, para que esa mentira se vuelva verdad se aseguraron de mostrarnos cientos de películas de epidemias, enfermedades, hospitales, médicos vestidos como cosmonautas… así en el inconsciente colectivo humano esa información ya está grabada… No olvidemos que para el inconsciente no existe diferencia entre realidad y ficción.

Cómo obtener un beneficio de la “enfermedad”

En este mundo nada ocurre «por casualidad», no existe tal cosa como la casualidad. «No hay mal que por bien no venga».

Nos educaron a tenerle miedo a la enfermedad y a tratar por todos los medios de deshacernos de ella y cuanto antes mejor… La verdad es que no debemos tener miedo de las señales que nos da nuestro cuerpo, sino aprender a leer esas señales. No debemos lamentarnos y quejarnos de que estamos enfermos y odiar a la enfermedad, sino como personas conscientes debemos preguntarnos: ¿qué mensaje recibo a través de estos síntomas?

Cuando estamos enfermos, para poder beneficiarnos realmente de la situación, debemos hacernos 2 preguntas sobre cada uno de los síntomas que presentamos en este momento:

1). ¿Qué me impide hacer este síntoma?

Obviamente, las cosas que no puedo hacer ahora, pero he estado haciendo antes de la aparición de los síntomas, son cosas que han propiciado el desequilibrio. Por ejemplo, si en mi vida diaria voy corriendo como mosca sin cabeza y no me permito detenerme y descansar ni un instante, significa que soy incapaz de escuchar las necesidades de mi cuerpo y de mi mente, no sé respetar esas necesidades, es decir, no sé cuidarme con responsabilidad y amor.

2). ¿Qué me obliga a hacer el síntoma?

Es decir, cuál es la necesidad biológica que tengo y no he sido capaz de satisfacer, por creencias erróneas, por mi educación, etc. Si seguimos con el ejemplo anterior, en el que no me permito descansar cuando lo necesito, ahora me veré obligado a detenerme, acostarme y descansar. Para muchas personas, estar enfermo es la única forma (socialmente aceptada como correcta) en la que puedo permitirme atender las necesidades de mi ser sin sentirme culpable… Y me pregunto yo… ¿qué tipo de mundo es este en el que crear una falta de armonía se considera normal? Obviamente este mismo, en el que estamos viviendo, un mundo al revés … y ya se está derrumbando ante nuestros ojos …

Nos han engañado que lo correcto es: siempre estar corriendo, sin parar, siempre ser “productivo”, hacer cosas… y siempre por los demás, por la familia, por la sociedad, asumir la responsabilidad por los demás y por la sociedad. Sin embargo, nos han educado que cuidar de uno mismo y respetar tus propias necesidades es egoísmo… La verdad es todo lo contrario: responsabilidad es cuando te ocupas de estar en armonía y en paz mental y emocional, entonces estás sano y luego puedes dar a los demás

Si yo no tengo para mí paz, armonía, salud, entonces ¿qué es exactamente podré dar a los demás? Se nos ha educado a ser esclavos de un sistema antihumano … Ya es hora de que salgamos de la Mátrix. Y cuando digo «salgamos», no me refiero a coger una mochila e irnos a vivir al bosque, no, la época de los ermitaños ya pasó. Me refiero a hacerlo internamente, en nuestros pensamientos y percepciones, salir de esa mátrix, tejida de mentiras, a través de nuestra conciencia… Empezar a escuchar nuestra voz interior, nuestra intuición, las necesidades de nuestra alma y nuestro cuerpo. Dejemos de vivir a base de tantas mentiras que nos han contado y empecemos a vivir en Amor.

Qué es el Amor

Todas las tradiciones espirituales nos dicen que debemos aprender a vivir en Amor. Pero este concepto también ha sido distorsionado.

El amor debe entenderse no como un sentimiento/emoción humana, sino como ARMONÍA. La gente entiende el amor como: atracción física, tener creencias similares, que tú hagas las cosas según mis deseos y expectativas, y cosas por el estilo… Sin embargo, esto no es amor…

Conócete a ti mismo

Para alcanzar la esencia verdadera de la palabra, primero debemos conocernos a nosotros mismos. Saber lo que pienso, lo que realmente siento, lo que mi cuerpo y mi alma necesitan, saber cuándo respeto estas necesidades y cuándo no… Es decir, el Amor empieza por uno mismo. Necesito conocerme y empezar a tratarme con comprensión, con ternura, con generosidad, con cariño, con sabiduría… con amor.

La Ley del Espejo

El siguiente paso es darme cuenta de que los que me rodean son espejos en los que puedo ver reflejado aquello que no puedo ver o no puedo aceptar en mí. Se llama la Ley del Espejo. Es un Principio universal.

Cuando alcanzo comprender y aceptar que los demás son almas que han venido a experimentar en la materia y a evolucionar en conciencia igual que yo, y que nuestras almas han acordado cooperar entre sí incluso antes de encarnar… entonces puedo dejar de juzgar a los demás, puedo dejar de estar enojado con ellos y culparles por las cosas que «me han hecho» … Es como pensar que el espejo quiere «lastimarme» … Absurdo, ¿verdad?

Pero esto es lo que hacemos todo el tiempo… enojarnos con el espejo y luego tratamos de “peinar el espejo”… Porque claro, es más fácil culpar al otro, es más fácil querer que el otro cambie, que asumir la propia responsabilidad de mis pensamientos y de mis creaciones, más fácil que responsabilizarse de las emociones que yo genero con mis pensamientos negativos, con mis palabras y acciones… ¡Esto sí es egoísmo! Es infantil… yo no soy responsable, otro tiene la culpa de mi sufrimiento… Mi jefe, mi marido, el virus, el aire sucio… Siempre buscando culpables fuera de nosotros, sin responsabilizarnos personalmente de la realidad que hemos generado nosotros mismos…

Compasión

Cuando aprendo a darme amor a mí mismo y cuando soy capaz de comprender al otro, de verme a mí mismo reflejado en él, entonces puedo sentir y mostrar compasión por el otro. Porque entiendo el mecanismo de la existencia misma. Entiendo que él, igual que yo, es actor en la obra de teatro llamada “mi vida”, hace el papel que su alma ha elegido para él en esta vida, y me doy cuenta de que él enfrenta las mismas dificultades que yo, ya que es igual de falto de conciencia que yo. Entiendo que el otro soy yo en otra forma.

Después de eso, uno es capaz vivir en Amor, consigo mismo y con los demás. No se puede dar algo que no se tiene para uno mismo primero. Te comprendes a ti mismo y luego comprendes a los demás. Dejas de juzgar, dejas de esperar que todo sea a capricho tuyo como si fueras un niño malcriado, dejas de exigir que los demás piensen, perciban y sean como tú. Aceptas que ¡cada uno de nosotros es único y por eso mismo, infinitamente valioso para la Vida!

En resumen

Con todo esto quería decirte que:

  • La enfermedad no es un enemigo a combatir, sino una valiosa herramienta, necesaria para la evolución espiritual de la persona.
  • Nosotros mismos perturbamos la paz interna y la armonía en nosotros a través de nuestros pensamientos. E igualmente somos capaces de restaurar el equilibrio perdido invirtiendo esos pensamientos.
  • El cuerpo somatiza a nivel material lo que sufre el alma, somatiza el desequilibrio que hemos creado. El cuerpo NO PROVOCA ENFERMEDADES (¡la teoría de las enfermedades autoinmunes es otra mentira!), sólo sigue y materializa nuestros pensamientos y emociones.
  • Vivir en un cuerpo material conlleva una responsabilidad personal. No busques culpables fuera. Tu cuerpo es tu templo, cuídalo, en todos los niveles.
  • El final de la mátrix está muy cerca. Depende de cada uno de nosotros hacer que esto ocurra antes. Para ello, debemos dejar de creer en los millones de mentiras que nos han contado, debemos cuestionar y desaprender todo lo aprendido hasta ahora, revisar a fondo hasta la última creencia que tenemos y comenzar a descubrir la Verdad por nosotros mismos.
  • Es de vital importancia que recuperemos nuestro poder personal y la autoridad sobre nosotros mismos y nuestras vidas. Somos creados a imagen y semejanza de Dios, es decir, con todo el PODER CREADOR de Dios / Conciencia Cósmica / Creador Universal. Usemos este poder para el bien de toda la Creación.
  • El hombre es CREADOR DE REALIDADES, crea mundos (tardan en materializarse en la materia, pero en el mundo astral son visibles y tangibles al instante en el que los generamos un pensamiento). Debemos darnos cuenta de cuán grandes somos, cuánto poder creativo hay en nuestros pensamientos (literalmente) y qué gran responsabilidad eso conlleva.

Y tú, ¿qué realidad estás creando? ¿Creas armonía (amor) o creas desequilibrio (enfermedad, conflictos, guerra…)? ¡Tienes elección! Estamos aquí para crear armonía. Sólo necesitamos recordarlo…

¡Tengo Fe en la raza humana! ¡Tengo Fe en ti! ¡En este momento tú y yo estamos creando un nuevo mundo mejor! ¡Bendito sea tu camino!

Luz, Paz y Amor

Me encantaría conocer tu opinión y comentarios sobre este tema. Si te ha gustado, comparte.

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2 comentarios sobre «Qué es realmente la “enfermedad” y para qué sirve»

  1. me encanta la claridad y la exposicicion con la que expones el despertar de conciencia y el que ya vaya siendo hora de hacernos responsables de lo que pensamos, pues somos creadores.
    Totalmente de acuerdo con la exposición y lo que dices de la enfermedad.
    Mil gracias y bendiciones🙏🌹🙏

    • recodificaturealidad

      Gracias a ti Marcela por tu comentario! Me alegra saber que mi post aporta claridad y tomas de conciencia.
      Bendiciones para ti

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